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Pese al dolor que embarga a los familiares de Yorgelis Castro, recordar en su hogar a esta pequeña, es algo que alcanza a robar una sonrisa entre cada uno de sus allegados, quienes olvidan por segundos, aquella trágica mañana, cuando el corazón de esta niña dejó de latir.
Durante el mediodia de este jueves, el equipo reporteril de El Diario
Mayor, se dirigió hasta la vivienda de la familia de la pequeña,
ubicada en el sector Pinto Salinas de esta ciudad.
Momentos antes de encender los dispositivos fotográficos y grabadores,
un enorme silencio, señaló un hogar que aunque modesto, aún conserva
intacto, el espirítu de quien fue “la reina de la casa”.
Sumida en una profunda tristeza, pero a la vez, entusiasmada al hablar
de Yorgelis, Francys de Castro, madre de la infante, comentó que luego
de 15 años sin dar a luz, sus brazos recibieron el 7 de noviembre de
1997, a una pequeña excepcional, quien desde el primer momento de su
vida, evidenció que sería una niña llena de grandes fortalezas, pero
sobre todo, marcada por una particular suspicacia.
A medida que pasaban los años, su madre relató que Yorgelis fue sumando
un intelecto, que en ocasiones deslumbraba a sus cuatro hermanos, donde
sólo uno de ellos, corresponde al género masculino.
En este sentido, los entrevistados sostuvieron su impresión, al ver que
esta pequeña, no requería de grandes horas de estudio para obtener la
mayor puntuación en su clase, pues éstos alegan que Yorgelis leía sus
cuadernos, cinco minutos antes de una prueba.
“Estudiar es lo más fácil y lo mejor que hay manita”, eran las palabras
que según Francelines Castro, decía con bastante frecuencia esta
pequeña.
Llevarse las mejores notas, no era algo que Yorgelis guardaba sólo
para sí, por el contrario, ésta colaboraba con sus hermanas, quienes
mucho mayor que ella, siempre la buscaban a la hora de investigar algo
en internet, y hasta para elaborar materiales como “mapas conceptuales”
universitarios.
Una habitación repleta de sueños
De esta forma, muy cordialmente, los miembros de la familia Castro,
abrieron las puertas de la habitación de la pequeña a este medio de
comunicación, para conocer los detalles de esta inocente niña, quien
con sólo 10 años, ayudaba a sus semejantes, denotando una total
devoción para ello.
Aunque la ausencia física de esta pequeña, era algo que originaba un
gran vacío en el lugar; desde dibujos, diplomas, calcomanías, y hasta
detalles elaborados con sus propias manos, fueron algunos de los
objetos, que Yorgelis almacenaba en su dormitorio color rosa.
Asimismo, en la habitación se pudo observar un nintendo, el cual en
virtud de su pregenitora, era una de las cosas que su hija solía jugar
con bastante frecuencia.
Los dibujos animados, parece que también fueron un gran aliado, en la
lista de quehaceres de esta pequeña, pues más de 18 videos de esta
naturaleza, yacían sobre el DVD, que la infante sabía manejar con toda
perfección.
Siempre activa
Uno de los anhelos de Yorgelis, era llegar a ser modelo, sin embargo, desde pequeña fue una niña de contextura robusta.
Con ganas de cumplir su deseo, la infante con una actitud madura, optó por iniciarse en el mundo de los deportes.
“Mi hermana saltaba la cuerda casi todos los días. También le encantaba
la natación... siempre quiso estar en forma”, indicó Castro.
Además de todo esto, “Yorge” era la coreográfa de sus amiguitas Claudia, Genésis, la “beba” y Jeisi.
Estas cinco niñas, solían practicar géneros musicales como la danza
árabe y bailar al compás de los musicales de “Somos tú y yo”, su
agrupación favorita.
Sus grandes amores
Si existía algo que la “ahumaíta”, como era cariñosamente llamada por
su padre, no podía dejar de hacer al llegar del colegio, era tomar en
brazos, a Sheraldy, su sobrinita de apenas un año de edad.
Sheraldy, explicó su hermana, era para Yogelis como una hija. La
entrevistada continuó expresando, que no podía pasar un momento, sin
que Yorgelis no mimara, besara y abrazara a su sobrina.
Aunque dicen que los niños, no se fijan de lo que sucede a su
alrededor, los familiares aseguran que Sheraldy ha notado la ausencia
de su tía, y que a veces cuando duerme, se le nota reir y llorar; como
si esta bebé de 12 meses, estuviera compartiendo un sueño, donde
“Yorge”, juega con ella como antes.
Vale mencionar, que Yorgelis no podía vivir sin el amor de su papá,
quien además de amigo, ella confesaba en cartas, que también era su
heroé.
“Papi te quiero mucho, te quiero porque eres mi amigo y mi heroé. Tú y
mi mamá son lo mejor que me ha pasado en la vida, y doy gracias a Dios
por tenerlos junto a mi”, plasmó la pequeña en una de sus cartas.
Un hasta luego, pero jamás un adiós
Las horas pasan, y esta niña no se ve más jugando a saltar la cuerda con sus amiguitas de la cuadra.
Tampoco hay quien sorprenda en la puerta de su casa a los miembros de la familia Castro.
Pese a ello, sus allegados jamás olvidarán el corto pero imborrable
paso de Yorgelis por todos y cada uno de los corazones, que fueron
tocados por la nobleza y amor de un ángel, quien alzó su vuelo hasta el
cielo.
Ana Emeli pérez
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