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viernes, 09 de mayo de 2008 |
Emma Rabbe, la segura y elegante Fernanda Del Casal de Alcoy de "La Trepadora", es madre de tres niños: Daniel (8 años), Diego (6 años), y Calvin (de 11 meses). A pesar de sus ocupaciones en la telenovela de RCTV Internacional, asegura que no le gusta delegar el cuidado de sus pequeños, que aprende mucho de ellos diariamente y se define como una madre amorosa.
-¿Cuál fue tu reacción cuando te dijeron que estabas embarazada la primera vez?
-Sinceramente con los tres embarazos he tenido la misma reacción,
porque con los tres lloré al enterarme. Con el primer bebé lloré de la
emoción y por mi sexto sentido. Recuerdo que yo estaba haciendo "Reina
de Corazones" y como ya tenía un año de casada, quería tener un bebé.
Cuando calculé que era el momento para quedar embarazada llamé a
Daniel, que estaba grabando una película fuera de Caracas, y le dije
que se viniera el fin de semana. Preparé el ambiente con velas e
hicimos el amor. El lunes, cuando llegué a grabar, le dije a todo el
mundo que estaba embarazada y, cuando me preguntaban que cuánto tiempo
tenía, yo respondía que un día. Recuerdo que me hacía la prueba de
embarazos todos los días por novata. A los cuarenta días me fui a una
clínica, me hice un examen y, cuando me dieron el resultado, me puse a
llorar por la felicidad y por mi intuición.
-¿Qué es para ti lo mejor de ser madre?
-Son muchas cosas; una de las mejores es vivir toda la experiencia
desde que el bebé está en el vientre. El hecho de sentir que puedes
amar a alguien sin verlo es insólito. Una vez que los niños crecen son
seres que dan paz. Si tengo un problema con sólo verles la cara todo se
transforma en felicidad. Además, se aprende mucho de ellos, con su
corto vocabulario enseñan que la vida es vivir, y eso a uno cuando es
adulto se le olvida. Ser madre es un amor incondicional, es una entrega
a tiempo completo, sin esperar nada a cambio.
-¿Qué es lo más complicado?
-Lo más difícil de ser madre es saber que lo estás haciendo bien. Toda
madre se enfrenta a ese temor todos los días. Cada mañana me levanto y
le pido a Dios sabiduría para educar bien a mis hijos, porque no hay un
manual y no todos los niños son iguales, cada uno tiene su carácter.
-¿Cómo te describes como madre?
-Soy una mamá amorosa, antes de un regaño siempre les doy una palabra
de amor. Les digo: Porque te amo, te pido que no hagas eso. También soy
muy exigente, quiero que ellos aprendan disciplina. Soy muy
comunicativa y trato de que sean autónomos. Quiero que ellos sepan
decidir, pero que sepan que sus padres están para ayudarlos.
-¿Cuál es tu prioridad a la hora de educar a tus hijos?
-El amor. Cuando educas con amor y le enseñas a amarse por encima de
todo serán capaces de dar amor. De esa manera pueden aprender a
reconocer sus talentos y debilidades, a amar a su patria para no
hacerle daño, y a amar al prójimo.
-¿Qué rasgo de tu madre criticaste en el pasado y ahora repites con tus hijos?
-La independencia. Yo veía que ella hacía todo y no delegaba en nadie,
pero siempre lograba todo. Ahora yo soy así y eso me estresa. Me cuesta
mucho delegar funciones, lo cual es un grave error.
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