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Una nueva especialidad que llegará en julio a segunda promoción en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador en Maturín, se ha encargado con sus 18 graduandos, de trabajar en la resolución de conflictos dentro de planteles educativos en los municipios Maturín y Bolívar.
Se trata de la pedagogía social, que según el docente Arístides
Villanueva, tiene entre otras misiones formar a docentes capaces de
“diseñar y ejecutar estrategias preventivas que eviten el surgimiento
de actitudes y conductas antisociales”.
El educador junto a un grupo de sus estudiantes estuvo en la redacción
de El Diario Mayor, para explicar los proyectos que han
desarrollado en varios planteles monaguenses.
Hasta la fecha han trabajado con el liceo José Tadeo Monagas y la
escuela Urón Pérez en Caripito, mientras en Maturín lo han hecho con
las instituciones Apolinar Cantor y Francisco Verde.
Villanueva dijo que en estos planteles han identificado principalmente
problemas como el embarazo precoz, la violencia y los maltratos de que
son victimas los alumnos desde su núcleo familiar.
Parte de la tarea de los pedagogos sociales es la de no sólo orientar y
prevenir desde las aulas de clases, sino también la de lograr el
tridente: escuela.comunidad y familia, a fin de impedir la reproducción
de estas conductas.
Los estudiantes Wilfredo Navarro y Luis Jiménez, explicaron que “de
nada vale aplicar correctivos en los colegios donde se hace la
orientación, sino se ataca el problema desde la raíz, en los hogares”.
Según los diagnósticos hechos en las cuatro instituciones con las que
han venido trabajando, la violencia estudiantil es muchas veces
consecuencia de la repetición de escenarios violentos vividos por los
mismos estudiantes en sus hogares.
Familias disfuncionales
Incluso quienes más sufren de este tipo de conductas, son niños y
adolescentes que no tienen un núcleo familiar sólido porque falta la
figura paterna o materna, y en muchas oportunidades los afectados viven
con abuelas o tíos.
“La falta de valores en hogares disfuncionales o en aquellos donde los
padres no se preocupan por la educación de sus hijos porque usan la
escuela como un simple depósito de sus hijos, son parte del problema”,
aseguraron.
En este sentido la especialidad de pedagogía social que se aprobó como
carrera hace 11 años y se puso en práctica desde el 2000, busca la
resolución de estos conflictos, al preparar a docentes especializados
en este tipo de situaciones.
“Es una carrera que se creó como una alternativa de mejoramiento
profesional para responder a las políticas sociales del Estado
venezolano”, detalló Villanueva.
Por ello también trabajan junto a los consejos comunales para que los
representantes vecinales sean también partícipes del hecho educativo y
se involucren en los temas que afectan a su comunidad dentro de las
aulas de clase.
Dar a conocer la especialidad
Pese a las bondades que ofrece la especialidad, aún no es conocida del
todo, razón por la cual iniciarán el próximo mes de junio una jornada
de promoción en la Zona Educativa del estado Monagas, para que se
conozca el trabajo realizado.
Villanueva indicó que la primera promoción tuvo nueve egresados y en
esta segunda aspiran culminar con los 18 estudiantes, quienes en el
mes de julio presentarán sus proyectos finales.
Ayer estuvieron en representación del grupo, además del docente
Villanueva y los estudiantes Navarro y Jiménez, sus compañeros Belkis
Rodríguez y Yosmar Azócar.
Ronny S. Rodríguez Rosas
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