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Francys Castro, madre de Yorgelis Castro, acudió este jueves, junto a su esposo, y dos de sus hijos, hasta las instalaciones del Consejo Legislativo del Estado Monagas (Clem), e hizo un recuento de los días previos, a la sospresiva muerte de su pequeña, quien murió hace una semana, en la sala de tomografía del Hospital Manuel Núñez Tovar (Hmnt).
La progenitora, reiteró ante la comisión especial del Clem, presidida
por Enrique Bouttó, la mala praxis médica, de la cual aseguró, su
infante fue víctima.
De esta forma, la entrevistada comunicó que Sonia Figuera, enfermera
que asistió las pruebas tomográficas que se realizaría la pequeña, en
ningún momento suministró la sustancia que funciona como un
“antialérgico”.
“La enfermera le agarró una vía a Yorgelis, pero nunca terminó por
suministrar el líquido. Yo no sabía que estaba pasando, porque ella
jamás me explicó cómo sería el procedimiento”, comentó Castro.
Asimismo, la progenitora visiblemente conmovida, sostuvo que a los dos
minutos que aplicaron el “Iopamiron” (medio de contraste no iónico
iodizado) a su hija, ésta convulsionó, oscureciéndose el color de su
piel.
“Mi hija me dijo: mami me ahogó... Allí se levantó, se colocó su mano en el cuello y cayó muerta”, explicó Castro.
Algo que enfureció a la desesperada madre, es que al parecer, el
“técnico” radiológo que estaba atendiendo a la pequeña, salió huyendo
del recinto, una vez que se percató que la pequeña no contaba con
signos vitales.
Cabe mencionar, que según la abordada por la comisión especial, la
persona que guió la tomografía, fue la misma, quien el día anterior,
adicionó a la orden médica, la compra de la sustancia iodizada.
“El técnico que me atendió el miércoles por la tarde, me dijo que no
podía hacer la tomografía sin el medio de contraste”, indicó la madre.
Aunado a esto, según la progenitora, el radiológo solicitó al dorso del
récipe, la compra de dos frascos de “Iopamiron”, cada uno de 300 ml.
Sin embargo, en ese momentó, dijo Castro, la enfermera intervino para
corregir al “especialista”, y recordarle que era a una niña a quien se
le efectuaría la tomografía, por lo cual no debían ser 600 ml. de este
medio de contraste.
“Mi hija no tuvo ningún tipo de auxilio, me la mataron” , dijo entre lágrimas la afligida madre.
“Era imposible que la niña muriera de infección pulmonar”
Por otra parte, en la mañana de ayer también se recibieron a algunos de
los médicos que examinaron a la pequeña, días previos a su muerte.
En este sentido, fueron Gregoria Mata y Esther Morón, ambas encargadas
adjuntas de la emergencia pediátrica del Hmnt, quienes aseguraron haber
tenido un contacto médico con la paciente Castro.
Así como las especialistas, la comisión también escuchó las
declaraciones de Anny Godoy y Xiomara Salazar, galenos residentes, y
cursantes de esta especialización.
Las cuatro profesionales de la medicina, coincideron en que
clínicamente, resultaba imposible que la infante, falleciera por la
presunta infección pulmonar, acotando que los estudios horas antes,
indicaron que no existía ninguna irregularidad en el sistema pulmonar
de esta pequeña.
Ana Emeli Pérez
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