Es cierto que con las llamadas dietas milagro se pierden muchos kilos en poco tiempo, pero lo que se elimina es agua y masa muscular. La grasa permanece.
Estos regimenes alimenticios son imposibles de mantener durante largas temporadas.
En los casos menos graves, la persona que los ha seguido superará su
peso habitual en cuanto deje de seguirlos. En otras ocasiones, se
producen problemas de salud causados por una alimentación deficiente.
Enfermedades como la anorexia y la bulimia, o incluso la obesidad,
pueden tener su origen en una cierta “adicción” a las dietas que
prometen conseguir un cuerpo de modelo en un tiempo récord.
CUANDO EL ORGANISMO AHORRA ENERGIA
Una variación significativa en el tipo y cantidad de alimentos
consumidos hace que el organismo reaccione destruyendo proteínas
corporales, lo que le proporciona la energía que no recibe de la
alimentación. Con ello disminuye la masa muscular y dado que los
músculos acumulan gran cantidad de agua, el organismo también la pierde.
Los resultados en la balanza son espectaculares, pero el cuerpo,
alertado por la falta de alimentos, pone en marcha mecanismos
hormonales y nerviosos para ahorrar energía y aumentar el apetito.
Las dietas milagro son imposibles de seguir durante largas temporadas,
además de por sus repercusiones en la salud, por su monotonía. Cuando
estos regimenes se abandonan y se regresa a la alimentación anterior,
el organismo, en prevención de nuevas carencias, demanda más cantidad
de comida para así acumular mayor cantidad de grasas.
DIFERENTES DIETAS MILAGRO
Existen infinidad de dietas milagro y cada día aparecen otras nuevas,
por lo general se complementan con algún fármaco y algunas de ellas
están promocionadas por personajes conocidos, que actúan como reclamo
publicitario.
A pesar de su gran variedad, estos regímenes se dividen en cuatro grandes grupos:
De depuración.- Consiste en consumir en sólo tipo de alimento, por
ejemplo frutas o verduras. Son dietas de muy corta duración –uno o dos
días- que pueden tener efectos desintoxicantes beneficiosos, pero
pueden ser también altamente perjudiciales si no se siguen con
asesoramiento médico.
De disociación.- Supone básicamente no mezclar determinados grupos de
alimentos, como por ejemplo proteínas e hidratos de carbono, o incluso
distintas clases de frutas. Esta dieta no restringe el consumo de
proteínas animales, por lo que entre sus efectos negativos puede estar
el aumento del nivel de colesterol y de los problemas cardiovasculares.
De exclusión.- Excluyen un nutriente de la alimentación sin tener en
cuenta las cantidades. Ejemplos de estas dietas son las que aceptan las
grasas, pero eliminan los hidratos de carbono; son ricas en proteínas
pero no contienen carbohidratos ni grasas; optan por los carbohidratos
y excluyen las proteínas y grasas. Provocan graves desequilibrios en la
salud, al privar al organismo de alguno de los nutrientes que precisa.
De pocas calorías.- En principio sería la dieta ideal, ya que consiste
en disminuir la cantidad de calorías que se consumen. Su principal
peligro es que se tiende a reducir drásticamente la ingesta de
alimentos, con lo que si bien es cierto que se pierde peso con rapidez,
también es verdad que se recupera con gran rapidez cuando se come un
poco más. Esta dieta puede llevar a la anorexia y a graves desarreglos
en la alimentación y la salud.
TIEMPO Y EJERCICIO.
Desprenderse de unos kilos de más parece más fácil de lo que es. La
única fórmula infalible para conseguirlo consiste en comer menos y de
forma más equilibrada, y hacer ejercicio. Estas tres reglas de oro
tienen que seguirse siempre con asesoramiento de los expertos, ya que
cada persona necesita un régimen de comidas y ejercicio personalizado.
El otro factor imprescindible para perder peso de forma saludable es
tiempo. Los kilos no desaparecen como por arte de magia, y sólo la
constancia hará que se logren los objetivos. Acuda a un nutricionista
para orientarse, márquese un programa habitual de ejercicios, tómese su
tiempo y no olvide que la salud es mucho más importante que la moda.
|