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“En tan sólo 24 horas, el rostro puede conseguir un aspecto aterciopelado, sereno, luminoso, lleno de vida”, explica la prestigiosa esteticista Felicidad Carrera que antes de realizar los tratamientos examina la piel con minuciosidad y recomienda el programa más idóneo para cada tipo de epidermis.
LA LIMPIEZA, LO MÁS IMPORTANTE
“La presencia de impurezas y puntos negros otorga un aspecto de piel
abandonada. Por ello la eliminación de comendones e impurezas es un
signo de cuidado y decoro personal. La higiene facial tradicional está
últimamente entre los tratamientos más solicitados, por eso son muchas
las mujeres y los hombres que la incluyen en su agenda mensual para no
obviar las obligaciones con su piel. Siendo uno de los trabajos más
básicos de la estética, es también uno de los más difíciles y
delicados, puesto que si no lo realizan manos expertas, pueden
ocasionar infecciones o manchas oscuras”, explica Felicidad Carrera.
La limpieza profunda de la piel está indicada para todas las personas
cuya piel ha adquirido un tono grisáceo y mate, tiene impurezas y está
áspera al tacto. Este tratamiento consta de varios pasos.
1.- Primero se aplica un gel desmaquillante, seguido de una tonificación.
2.- A continuación se prepara la piel para facilitar la extracción de
impurezas, evitando daños y rojeces. Resulta beneficiosa la aplicación
de vapor, porque en contacto con la piel provoca una sudación, que
facilita la eliminación de toxinas, así como la flexibilización de la
capa córnea.
3.- Es imprescindible extraer los comendones y puntos negros. Los poros tienen que quedar libres de toda impureza.
4.- Se practica un masaje con un cóctel de aceites esenciales que
tienen propiedades calmantes, antiinflamatorias, bactericidas y
fungicidas.
5.- Para cerrar los poros, cicatrizar y acabar con el estrés de la
piel, se extiende una máscara purificante a base de fangos, arcillas,
caolín, extractos de algas rosas y aguas termales.
6.- Finalmente se retira la mascarilla con agua tibia, se tonifica la piel y se aplica un producto oxigenante.
TRATAMIENTOS DE VANGUARDIA
Una vez que la piel está limpia, es el momento de realizar tratamientos
específicos. Para aquellas personas que busquen un tratamiento de
luminosidad instantánea, Felicidad Carrera recomienda el programa
“Lux-Premier”, un ritual de belleza que combina la tecnología de
vanguardia con la cosmética más evolucionada del momento.
En este tratamiento se trabaja con el láser Diodo Lux 16 que posee
propiedades tan beneficiosas como reestructurar la musculatura profunda
y los tejidos superficiales por estímulo de los fibroblastos, además de
favorecer su regeneración. Reduce el líquido que produce las bolsas de
ojos y tonifica y ayuda a descongestionar la piel.
Para todas las personas que desea luchar contra el envejecimiento
cutáneo o la hiperpigmentación, Felicidad Carrera explica que el
programa “Led´s” es el más ideóneo.
“La luz infrarroja de este equipo aumenta hasta cinco veces la
velocidad de reproducción de las células, consiguiendo un efecto
“lifting” natural casi inmediato”, afirma la esteticista.
Está indicado para todo tipo de pieles y edades. Estimula la formación
de colágeno y por tanto produce un efecto rejuvenecedor sobre los
tejidos: reafirma el rostro, difumina las arrugas, mejora el tono de la
piel y disminuye el tamaño de poro. Además reduce la producción de
melanina que causa manchas faciales y es muy eficaz para eliminar las
bolsas de los ojos.
El proceso de envejecimiento está asociado a un descenso de los niveles
de oxígeno en las células de la piel, lo que ocasiona una división más
lenta de las células y como resultado una piel seca y con arrugas.
La ducha de oxígeno facial a presión penetra en los canales
intercelulares hasta las capas más profundas de la epidermis aumentando
así el volumen de la biomatrix. El resultado es una piel más fine,
firme y elástica.
EFE
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