La última ocasión en la que el Real Madrid había comenzado la
competición continental con victoria fue en septiembre de 2003, cuando
derrotó al Olympique de Marsella por 4-2 en el Santiago Bernabeu.
Los últimos tres años el Madrid arrancó con derrotas fuera de casa. La
temporada pasada cayó ante el Olympique de Lyon, que le ganó por 2-0,
un año después de haberle derrotado, también en el primer partido de la
'Champions', por 3-0.
En 2004, también por 3-0, los 'merengues' perdieron el primer partido
de la Liga de Campeones en Alemania, ante el Bayer Leverkusen.
El partido
Raúl González y Ruud Van Nistelrooy, la pareja goleadora más letal de
Europa con 57 y 54 tantos, condujeron al Real Madrid a un estreno con
triunfo en el día que cumplió 300 encuentros en Copa de Europa, ante un
Werder Bremen fiel a su estilo, que acabó pagando cara su ambición.
El engranaje español no conectaba y el Real Madrid se perdía en balones
largos. El coraje de Raúl y la movilidad de Higuaín lo despertaron de
su letargo. Sólo un disparo lejano y blando de Sneijder había servido
como carta de presentación a la portería de Tim Wiese, que quedó
perplejo ante la efectividad rival cuando Raúl hizo gol en la primera
acción de mérito.
Un pase medido de Van Nistelrooy lo respondió el capitán con un
testarazo a la red, que engrandece su figura en Europa como máximo
goleador de Liga de Campeones con 57 tantos.
Poco duró la alegría del gol. Un minuto después Thomas Schaff encontró
el premio de su apuesta, con el empate de Sanogo. Apostó por el
marfileño en la delantera, junto a la velocidad del sueco Rosenberg, en
detrimento de Almeida, para buscar las cosquillas a Metzelder. En el
gol, le robaron la cartera por anticipación y Casillas reaccionó tarde.
El empate desató los mejores momentos de juego del Real Madrid.
Debutaba Marcelo en la banda izquierda. Llegó con el cartel de heredero
de Roberto Carlos antes de pasar al olvido por su falta de aclimatación
al fútbol español. Ayer aportó descaro y desborde en un buen estreno.
Sus incorporaciones comenzaron a descolocar el orden defensivo germano.
Higuaín decidió abandonar la cal de la banda derecha para brillar en la
zona del medio punta y en diez minutos se agolparon todas las ocasiones
que faltaron en el inicio. Van Nistelrooy, lento en dos intentos, uno
tras un pase de los que sólo inventa Guti, y otra Higuaín, perdonaron.
En el área rival Casillas se desquitaba con una brillante intervención
a disparo potente de Jensen.
La segunda parte comenzó al ritmo de Diego. El brasileño es del gusto de Schuster y demostró el porqué.
El empate desató una fase sin control, con llegadas con claridad a las
dos áreas. El Real Madrid aceptó con valentía el intercambio de golpes
con el Bremen y lo tiró a la lona. Guti conectó con su gran socio,
Raúl, que cedió el mano a mano a Van Nistelrooy para engañar en su
definición a Weise y quitarse la espina de cuatro ocasiones
desperdiciadas.
El debut de Robben incrementaba el clima de euforia, Drenthe y Sneijder
perdonaban la sentencia y el partido se despidió con angustia blanca,
en una clara ocasión desperdiciada por Almeida. Cuatro años después, el
Real Madrid inició con triunfo su andadura hacia la soñada décima.
EFE