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El FC Barcelona cerró la Liga con una holgada victoria en el campo del Murcia (3-5) con la que puso fin a un ciclo de extraordinarios jugadores con los que, en cambio, la entidad catalana se ha quedado en blanco en las dos últimas temporadas al no haber conseguido ningún título.
Con el ciclo iniciado hace cinco años cuando Joan Laporta accedió a la
presidencia del FC Barcelona, el equipo barcelonista se ha hecho con
dos Ligas y una Liga de Campeones, en un quinquenio que se inició,
precisamente, también en blanco, ya que el equipo de Frank Rikjaard se
quedó sin alzar ninguna de las grandes copas.
Pero después de dos años sin haber levantado ningún trofeo, en la
entidad catalana se ha iniciado una revolución de consecuencias
imprevisibles, ya que puede afectar a todos los niveles, desde la
presidencia a los jugadores, pasando por el cuerpo técnico. El primer
giro, ya oficial, es que el entrenador será otro la temporada que
viene, al haber sido designado Josep Guardiola como substituto de Frank
Rijkaard.
Por lo tanto, a la espera del partido amistoso que el Barcelona tiene
programado en breve en Arabia Saudí, Rijkaard se despidió como técnico
culé después de cinco años en el banquillo y sin haberse podido cumplir
uno de los deseos de Laporta, que no era otro que mantener al mismo
entrenador en todo su mandato.
De no haber sido posible, tiene mucho que ver que desde la junta
directiva, y también por acuerdo de Laporta, se ha considerado que el
holandés ha sido uno de los causantes del fracaso deportivo y de no
haber sabido gobernar un vestuario que ha transmitido a la opinión
pública una imagen de desgobierno absoluto, con jugadores que hacían
sus propias leyes y actuaban por encima del bien común.
Rijkaard, a quien se le han atribuido todo tipo de elogios por cómo
gestionaba el vestuario en momentos de gloria, también se le ha
señalado como el responsable de la fractura que desde hace dos años
vive el grupo de jugadores que estaban bajo su cargo. Después de haber
garantizado el propio técnico a la junta que se veía con fuerzas de
remontar el vuelo al final de la pasada temporada, que se cerró sin
títulos, Rijkaard ha sido sacrificado en este segundo año.
Además de Rijkaard, la directiva y secretaria técnica emprenderá en
breve una profunda reestructuración que promoverá una 'limpieza' de
vestuario como hacía años que no se veía en el Barcelona. En ella
están incluidas casi todas las estrellas, desde Ronaldinho a Deco,
pasando por Márquez y acabando por Eto'o y el propio Henry. Todos están
en el mercado y, a pesar que los cinco aún tienen contrato en vigor,
cualquier oferta interesante el Barcelona la aceptaría.
El Barcelona ha dispuesto en esta temporada de, quizá, la mejor
plantilla que nunca antes había tenido, pero contrariamente a las
expectativas que proyectaba, al final se ha quedado sin títulos y, lo
peor, que ha transmitido una imagen desconcertante debido a que muchos
de sus jugadores han sido tachados de aplicarse con poca
profesionalidad y escasamente comprometidos con el club.
EFE
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