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David Villa volvió a marcar contra el Barcelona -y ya son cinco partidos seguidos en que lo hace contra el conjunto catalán-, pero cuando el triunfo ya estaba en las manos del Valencia, otra vez Xavi Hernández marcó para su equipo (1-1), gol con el que empató el partido de la ida de las semifinales de la Copa del Rey.
En la única aproximación valencianista, el equipo del holandés
Ronald Koeman desmontó las ilusiones de un Barcelona crecido, que iba a
más y que tenía enjaulado a su rival, especialmente en la segunda
parte, en la que no le dejó casi respirar.
Pero cuando el partido ya vivía el último suspiro, en tiempo de
añadido, y en el decimoctavo disparo del Barça contra la meta
valencianista, Xavi logró el empate de un disparo raso, en el que los
valencianista reclamaron mano del camerunés Samuel Eto'o.
El Valencia, que con el gol de Villa había adquirido una dosis de
confianza desbordante, tiene la eliminatoria en sus manos, justo en un
momento en el que la entidad está inmersa en una grave crisis deportiva
e institucional y la Copa del Rey se le presenta como el objetivo más
factible esta temporada.
Los dos conjuntos salieron decididos a buscar suerte en la portería
rival y fue el Barça el más incisivo, especialmente en la que fue la
jugada del primer tiempo, cuando los defensores del Valencia rechazaron
hasta tres veces sendos disparos del equipo de Frank Rijkaard. Primero,
Xavi, tras él Eto'o y, finalmente, Messi. La pelota finalmente la
rechazó el italiano Marco Caneira con el pecho, aunque el conjunto
catalán solicitó penalti.
El Barça observó que el Valencia se había acobardado y lanzó una
ofensiva con transiciones rápidas y con un juego vertical, pero fue en
una contra del Valencia cuando el balón estuvo a punto de superar la
línea de gol. De hecho, la superó, pero el árbitro anuló el tanto
porque Joaquín se había ayudado de la mano para controlar la pelota.
Ofrecido este toque de calidad el Valencia, el equipo de Ronald Koeman
pasó al plan que tenía previsto desde el inicio del partido; recular a
las tres líneas para impedir que el Barcelona tuviese espacios claros a
unos treinta metros de la portería del alemán Timo Hildebrand.
Limpia defensa
Disparos de Messi, con 'chilena incluida', lanzamiento a la media
vuelta del francés Thierry Henry, y algunos intentos desde larga
distancia del francés y del marfileño Touré Yaya fue el bagaje ofensivo
de un Barça que movía el balón con rapidez pero no avanzaba metros como
consecuencia de una telaraña valencianista que cerró todos los espacios.
En la banda derecha, el argentino Éver Banega y Sánchez Joaquín
opusieron los obstáculos necesarios para frenar a Henry y a su
compatriota Eric Abidal, mientras que en el centro, Maduro y Silva
controlaron bien a Xavi, no así por la izquierda, por donde Messi
superó insistentemente al italiano Emiliano Moretti.
A pesar de esta sensación de colapso en la creación barcelonista ante
una muralla casi impenetrable, el juego estuvo muy vivo, y continuó así
en la segunda parte, aunque en este periodo el Valencia replegó a todos
sus efectivos en pocos metros para proteger su portería.
Messi, que estuvo muy batallador en la primera parte, intentó en
solitario deshacer la igualdad en los compases iniciales del segundo
tiempo pero se topó ante un más que inspirado Hildebrand, que pese a no
detener casi ni un balón, los repelió casi todos.
El Barcelona se lanzó a la desesperada en busca del gol que quitase la
ansiedad que ya le empezaba a pesar demasiado. En el minuto 58, el gol
parecía cantado para los barcelonista en un contragolpe iniciado por
Eto'o, pero el portero del Valencia respondió al lanzamiento de Messi,
y a la docena que los culés volvieron a intentar desde todos los
lugares y formas.
Al final del partido, el Barcelona se quedaba sin goles tras diecisiete
lanzamientos contra la meta de Hildebrand, y el Valencia se llevaba
momentáneamente el partido en el único lanzamiento contra la portería
de Víctor Valdés, en una acción precedida por dos cambios que realizó
Frank Rijkaard y que podrían haber desajustado al equipo.
Pero llegó la última acción del partido, en la que el Barça se lanzó
con todo su pundonor y un seco disparo de Xavi, otra vez Xavi),
permitió a su equipo empatar el partido cuando se habían disputado ya
tres minutos en el tiempo añadido.
EFE
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