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Con la mayoría de los atletas en sus villas, los XXIX Juegos Olímpicos dejan atrás una de las etapas más exigentes de su organización, en la que los anfitriones continúan inmersos en la ceremonia inaugural.
Vencido el reto de entregar las instalaciones según lo planificado, la
cita estival comenzó a animarse con la llegada de las delegaciones a
esta capital y a las otras seis subsedes.
Los protagonistas de esta fiesta del músculo ya están alojados en
Shanghai, Tianjin, Qinhuangdao y Shenyang, las plazas del fútbol
olímpico, así como en Qingdao (velas) y Hong Kong (justa ecuestre).
En Beijing se encuentra el grueso de los participantes, ocupados
también en entrenamientos, topes amistosos y los preparativos para el
desfile inaugural el próximo viernes, del que serán testigos más de 90
mil espectadores.
Mientras, los organizadores precisan detalles del último ensayo de la
ceremonia, el cual se realizará este martes en el estadio Nido de
Pájaro, también sede de la final del fútbol y la clausura de estos
juegos.
Y la antorcha olímpica continúa su recorrido por la provincia de
Sichuán con un mensaje de aliento a una región devastada el pasado 12
de mayo por un terremoto que dejó más de 70 mil muertos y 20 mil
desaparecidos.
En esta capital el ritmo es más intenso, sobre todo en su aeropuerto, y
será mayor según lleguen unos 70 jefes de estado y gobierno, entre
otras personalidades, que asistirán a la jornada inaugural.
Prensa Latina destaca que este domingo lo hizo el Príncipe Alberto de Mónaco, miembro del Comité Olímpico Internacional.
Para el miércoles la antorcha olímpica estará en Beijing, que hasta el
próximo día 24 será anfitriona de más de 10 mil atletas y unos tres
millones de turistas nacionales y extranjeros. Sin dudas, los retos van
quedando atrás.
Sale el sol
El sol que luce el cielo en Pekín este fin de semana ha sacado a los
pequineses de casa y, de paso, ha arrancado un suspiro de alivio a los
organizadores de los JJOO, momentáneo sin embargo porque los hombres
del tiempo acaban de alertar de la posibilidad de lluvias el día de la
inauguración.
Tras interminables días sumida bajo una espesa capa de contaminación y
niebla, Pekín ha visto por fin el cielo azul, e incluso alguna estrella
por la noche, durante todo el fin de semana, y a cinco días para el
inicio de los Juegos de Pekín.
ABN/ EFE
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