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viernes, 14 de diciembre de 2007 |
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Sin una gota de agua habitan en el sector Las Colinas de San Vicente, los pobladores exigen la instalación de tuberías antes de fin de año. Están cansados de ingeniárselas para consumir el vital líquido.
Son contados los días en los cuales las personas pueden obtener desde
una tubería la poca agua que llega a la zona. A veces los ciudadanos
tienen que amanecer para surtirse con el recurso natural.
Para ello suelen colocar en el piso envases pequeños, con los cuales
van llenando ollas o baldes para almacenar el líquido durante una
semana o más, eso depende de la administración del agua en cada hogar.
La triste realidad se refleja en las 179 familias que desde hace más de cuatro años residen en esa zona de la municipalidad.
Entre las historias de esa comunidad se encuentra la de Jorge Terán y
la de su familia, quienes han vivido durante cinco meses la ausencia
del vital líquido.
Terán expresó que su deseo para estas navidades sería la instalación de
una tubería, con la cual todo el sector se surta de agua.
Resaltó que las fiestas decembrinas serían mejores si la calidad de
vida fuera otra, y para lograr el sueño expresó que es necesaria la
consolidación del sector .
“Son muy pocos los días que podemos agarrar agua en nuestra casa”, relató el hombre desde el frente su pequeña residencia.
Las tareas del hogar se ven limitadas debido a la ausencia del preciado
líquido, entre ellas la preparación de alimentos. Algunos residentes
han optado por comprar botellones o alquilar camiones cisternas.
Sin cloacas
El representante comunal explicó que en el sector también hace falta la
instalación de una red de aguas negras, en las residencias existen
letrinas en lugar de las tradicionales salas de baño.
Terán señaló que una cuadrilla de la Alcaldía de Maturín comenzó
trabajos para la instalación de cloacas, pero la obra está paralizada
desde hace un mes.
La situación incomoda a los residentes de la barriada, porque el hueco
está abierto e imposibilita el tránsito de los automóviles por el
sector.
Además de la restricción del tráfico, el espacio de juego de los niños
también se ve limitado pues la zanja representa un verdadero peligro. Y
es que ni un aviso fue dejado por los responsables de la obra
gubernamental.
Por otra parte, el asfaltado de las calles es otro de los
requerimientos de la comunidad, donde en épocas de lluvias las vías de
comunicación son intransitables.
El residente explicó que las calles son de arena y las mismas se
convierten en barro cada vez que cae un aguacero sobre la localidad,
expresó que las personas tienen que hacer piruetas para no ensuciarse
la ropa con el charco.
Son pocos los conductores de vehículos que se atreven a pasar por la
zona, entre el colectivo existe el temor de quedar atrapados en algunos
de los huecos, que se forma en las calles cuando llueve.
El hombre realizó un llamado a los representantes gubernamentales, Numa
Rojas y José Gregorio Briceño, para que acudan a la comunidad y
ofrezcan soluciones a los numerosos problemas que existen en ese sector
de San Vicente.
Jesymar Añez
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