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La Resistencia es el nombre que recibe otra de la innumerable lista de las invasiones que no escapa de las problemáticas comunes y diarias que aquejan a estos asentamientos en la región.
Este sector, aunque no es muy conocido, es relativamente pequeño y se
encuentra ubicado por la avenida Cruz Peraza, al lado de la comunidad
denominada Las Malvinas.
En La Resistencia residen exactamente 18 familias constituidas entre 3
y 5 personas cada una, quienes habitan en ranchos improvisados y
edificados con material de zinc.
A pesar de que en muchas de las invasiones de la ciudad ya pueden
observarse calles y viviendas más elaboradas, incluso establecimientos
comerciales, en La Resistencia la situación es enteramente distinta.
Quizás el trabajo de organización y crecimiento tome un poco más de
tiempo para esta comunidad ya que apenas cuenta con tres años desde que
empezaron a asentarse las primeras familias en el lugar.
El principal problema que representa una preocupación para las familias
de La Resistencia, es que sus hogares están construidos cerca del borde
de un precipicio que, aun cuando no es tan profundo, puede causar
graves consecuencias si una persona se cae en él.
Edgar Díaz, habitante de la comunidad, afirma que en todo momento debe
estar atento con sus hijos por el temor que tiene de que alguno de
ellos pudiera caerse.
“Yo estoy muy pendiente cuando mis niños salen de la casa para jugar un
poco en el frente, ellos no están conscientes de los riesgos que
corremos con ese barranco allí”, señaló Díaz con tono de preocupación.
Entre los habitantes de La Resistencia surge la necesidad de construir
más casas para brindar oportunidades de vividenda a otras familias que
se encuentren en condiciones económicas desfavorables.
Es por ello que los residentes de la comunidad se encuentran en espera
de la ayuda por parte del Ejecutivo Regional, quienes (de acuerdo a las
versiones de los vecinos) prometieron hace unos meses rellenar el
terreno hueco que está allí y además representa un riesgo para la gente
que habita la invasión.
Según afirmaciones de Inés Velásquez, otra habitante de la comunidad,
la Gobernación se compremetió con llevar las maquinarias necesarias
para remover las tierras y rellenar el “barranco que tanto los
mortifica”.
Por otro lado, mientras las familias de La Resistencia se preocupan por
edificar más hogares, Protección Civil localiza su atención en
comunidades como estas que se encuentran en situación de riesgo ahora
que las fuertes precipitaciones se avecinan.
Por ello, el peligro en La Resistencia no tiene relación con un posible
riesgo de inundación ante las lluvias, sino con un probable escenario
de derrumbes de las casas por la localización de las mismas y la
condición de los terrenos.
Argelys Hernández Reyes
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