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En Rosa Inés la lucha por conseguir mejoras habitacionales es una acción que crece todos los días, pues el objetivo es la consolidación de la comunidad con prontitud.
Desde hace seis años los vecinos mantienen arraigada la esperanza de
ver convertida a la zona en todo un complejo urbanístico, en donde la
población infantil pueda crecer sin nigún temor.
Quienes residen en esta comunidad ubicada al sur de Maturín, sueñan con
ver a sus hijos jugar en un sitio libre de peligros, asociados con el
tráfico vehicular, azotes de barrios o hampa común.
Entre los planes de los residentes se encuentra la construcción de
escuelas y liceos, que faciliten la educación de los niños y
adolescentes habitantes de la zona.
Gran parte de la población escolar de esta barriada, tiene que
levantarse temprano de sus hogares para llegar a tiempo a los planteles
donde reciben educación.
Los vecinos esperan que el transporte público, que circula hacia la
zona sur de la ciudad, sea mejorado, pues así se garantiza la
movilización de los ciudadanos que no cuentan con un vehículo propio.
En Rosa Inés tienen numerosas preocupaciones y una de ellas es la
llegada de la época de lluvias; en años anteriores las familias de esta
invasión se las han visto negras a la hora de soportar los fuertes
vientos, que acompañan a las precipitaciones.
Modo de vida
Para Esperanza Gómez, la situación es incómoda, pues todos los días
tiene que hacer mil malabares para cumplir con los deberes del hogar,
en medio de la escasez de agua potable.
Gómez explicó que a veces tiene que comprar botellones de agua para
tomarla, pero cuando el presupuesto no alcanza para la adquisición del
líquido, el agua es hervida.
En algunas calles los vecinos acuerdan el alquiler de camiones
cisternas. Las familias se multan con cuotas para cancelar el servicio
solicitado, cuando no lo consiguen de forma gratuita.
Otra de las preocupaciones planteadas por los residentes de esta comunidad fue el colapso de algunos pozos sépticos.
No hay un rancho en Rosa Inés donde las letrinas sean utilizadas, en
lugar de una sala de baño privada. Los huecos excavados en los terrenos
están cercados con láminas de zinc, que fácilmente se desprenden del
suelo en época de lluvia.
Gómez mencionó que los pozossépticos más antiguos se desbordan cuando las precipitaciones en la entidad son constantes.
Luisa Brito, reside en la invasión y señaló que la presencia de los
gobernantes local y regional en la comunidad sería de mucha ayuda, pues
se coordinarían trabajos para solucionar los problemas.
Brito manifestó que es necesario el asfaltado de las calles, pues el polvo entra hasta los ranchos y afecta a toda la población.
La dama se imagina vivir en un lugar donde las calles no sean de arena,
existan áreas verdes y la vigilancia policial sea permanente.
Refirió que la aplicación del programa de Sustitución de Viviendas
(Suvi), promovido por el Gobierno Nacional, debe ser aplicado cuanto
antes en la comunidad de Rosa Inés.
Explicó que en la actualidad la población cuenta con los servicios
públicos gracias al ingenio de los habitantes, además de la poca ayuda
gubernamental que han recibido en fechas pasadas.
Teme pasar las próximas navidades bajo un techo de zinc, en condiciones
precarias y sin esperanzas de habitar un hogar con techo de concreto.
Jesymar Añez Nava
Foto: Luis José Boada
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