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En constante zozobra habitan los residentes del barrio Chacaíto, donde no hace falta que oscurezca para que los azotes de barrio hagan de las suyas.
Y es que a toda hora se registran atracos en alguna de las calles que
conforman a esa comunidad, de acuerdo con lo expuesto por varios
habitantes, los últimos callejones son los más utilizados por los
delincuentes para cometer las fechorías.
Desde arrebatones de teléfonos celulares hasta ajustes de cuentas
denunciaron las personas que residen en esa invasión, muchas de ellas
prefirieron no identificarse para protegerse de posibles represalias.
Explicaron que anteriormente los vecinos solían vender comida hasta
altas horas de la noche, pero desde el aumento de la delincuencia en el
sector prefirieron resguardar sus vidas ante el inminente peligro que
los acecha.
Algunos ciudadanos optaron por vender cualquier tipo de enseres bajo
candado, los habitantes comercializan sus productos desde una ventana o
a puerta cerrada.
Durante el día las personas prefieren mantenerse en sus ranchos, opción
que también es empleada durante las noches. Las visitas entre vecinos
se realizan hasta determinado tiempo, son pocos los que se arriesgan a
salir de sus hogares a altas horas.
Los residentes explicaron que la mayoría de los azotes de barrio no son
de Chacaito, muchos de ellos son de sectores como El Nazareno, La
Constituyente o Sabana Grande.
En ocasiones las familias suelen escuchar intercambios de disparos
provenientes de las últimas calles de la comunidad o en los límites con
otras barriadas.
Hasta la hora de juegos de los niños fue controlada en esa localidad. A
las seis de la tarde se vence el permiso de los pequeños para estar
fuera de los ranchos.
Propuesta
La construcción de un módulo policial fue la propuesta realizada por
los residentes de esa zona, donde la vigilancia policial no es
frecuente.
Cándida Ortiz, residente del sector, señaló que sólo cuando los
funcionarios de seguridad están en búsqueda de algún antisocial, se
observa la presencia de los uniformados regionales.
La visita de la Policía Municipal (Pomu) también es poca en la
invasión, Ortiz manifestó que ese organismo de protección debería
incluir un amplio recorrido para vigilar con más frecuencia Chacaíto.
Pero antes de la construcción del puesto de vigilancia Ortiz consideró que debería de consolidarse toda la comunidad.
La propuesta de la residente fue respaldada por María Carolina Brito,
quien mencionó la falta de agua potable como uno de los principales
problemas del barrio.
Según lo expuesto por Brito, cada dos días las familias tienen que
comprar agua en botellones para el consumo, además del alquiler de los
camiones cisternas para cumplir con las obligaciones en las
residencias. La pobladora también denunció la ausencia de cloacas.
Todos los residentes de los ranchos construyeron letrinas en lugar de
los tradicionales baños.
Luisa González, habitante de Chacaíto, manifestó que el asfaltado de
las calles es otra de las necesidades de la zona. Las vías nunca han
sido reparadas.
González refirió que muchas fueron las promesas realizadas por el
alcalde de Maturín, Numa Rojas, cuando inició su campaña electoral, de
las mismas ninguna se ha cristalizado.
Jesymar Añez
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